Hoy nos levantamos con la renuncia a sus cargos de tres magistrados del Tribunal Constitucional, motivadas por la falta de renovación de los mismos desde hace más de siete meses. La respuesta de los dos principales partidos de ámbito nacional es nuevamente decepcionante. Para variar se limita a un estúpido cruce de reproches cargando las tintas, como de costumbre, en la responsabilidad del partido político rival. Cuando en realidad el problema es su incapacidad manifiesta para llegar a los acuerdos necesarios al priorizar sus intereses de grupo al buen y correcto funcionamiento de las instituciones que la democracia nos ha dado y que ellos tiene el mandato constitucional y ciudadano de hacer cumplir. Los twits de los políticos ( los que se atreven a tratar el tema, otros callan ) hoy parecen un mal esperpento de la vieja fabula de que si son galgos o son podencos. Para variar, ni pizca de autocrítica, una vez más la endogamia les puede. Personalmente aplaudo la decisión de los magistrados que con un poco habitual ataque de decencia y dignidad están forzando lo que debería haber sucedido de forma normal hace ya muchos meses.(En el momento de publicar esta post el Presidente del constitucional ha dado cobertura política a la anomalía y no ha aceptado la renuncia de los magistrados. El PP considera que es un motivo mas para avanzar las elecciones y el PSOE que no pasa nada)
Otro toque de atención pasa por la red, este es mucho más importante y de carácter más global y más universal, ese fenómeno que podríamos llamarlo #revolucion2.0, que tiene como sus máximos exponentes la famosas #acampadas o el colectivo de hacktivistas Anonymus. Fenómenos que es un esencia inicial no son nada más que formas de expresión más o menos organizada del descontento de la ciudadanía ante la realidad y como respuesta a la falta de respuesta y soluciones a sus problemas, anhelos y necesidades por parte de aquellos que han sido elegidos por ellos para darlas (otra cosa seria ver quienes están intentando instrumentalizar estos fenómenos y para que fines). La sociedad 2.0 ha puesto al alcance de todos la tecnología suficiente para poderse organizar y como mínimo poder colectivamente intentar equipararse a los grandes lobbys de presión a los que los poderes políticos sucumben ( o da la sensación) con tanta facilidad. La #revolucion2.0 se constituye como una herramienta civil, global, poliédrica, heterogénea y transversal de contrapeso a estos poderes y de presión y vigilancia legitima a los poderes políticos que obstentan la representatividad del ciudadano. Y parece que como mínimo ruido hacen y no lo hacen tan mal.Da la sensación que la mal llamada clase política y muy especialmente la de la izquierda no ha entendido o no quieren entender estos fenómenos, se les escapa, no los habían previsto, como tampoco lo hicieron con tantas otras cosas… Instituciones supraguvernamentales o nacionales empiezan a calificar y a satanizar estos movimientos de la sociedad civil. Llegándolos a calificar de desestabilizadores o incluso de TERRORISTAS, mientras dan cínica cobertura por acción u omisión a los grandes poderes facticos, agencias de calificación, entidades financieras, FMI y un largo etc. Parece que no han entendido lo que esos ciudadanos demandan, que no es nada más que ejerzan sus funciones y defiendan los intereses de los suyos. Estos ciudadanos no hacen lo que hacen para quitarles su puesto ( por ahora), no les interesan esos puestos, solo piden que respondan y actúen en coherencia con los postulados que defienden y lo hacen y se toman las molestias de ocupar las plazas y la red porque no ven las respuestas necesarias. Los ciudadanos quieren respuestas a sus problemas y profundizar en el sistema democrático, ahora, con la que está cayendo quieren solo eso, poco les interesa saber si un congreso será en octubre o en noviembre, o si es necesario un grupo parlamentario propio o no o si las elecciones serán en primavera. Quieren poder dejar de hablar de los políticos y que estos hablen de ellos, por ellos y con ellos y sobre todo también quieren no delegar tanto participar y aportar su visión a la cosa pública.
La izquierda en Catalunya y en las Españas ha sufrido un duro golpe, durísimo, merecido hasta cierto punto y puede que mortal. El votante de izquierda o se abstuvo o fue a las plazas y la derecha celebra con embriagada prepotencia su aplastante triunfo electoral, con gran cantidad de voto prestado que no le corresponde y otorgado tapándose la nariz, pero el sistema sigue en crisis igualmente, que nadie se crea que esto termina aquí. Nada será igual a partir de ahora. Quien crea que estos movimientos son acciones de la marginalidad o surgen de “ la gran conspiración” se equivoca, y se equivoca mucho.
Solo nos queda, a los que creemos en el sistema democrático, dar nuestro propio toque personal de atención y llamar a la autocrítica, a la reflexión, a la renovación de métodos, ideas y personas, incluso a ciertos importantes sacrificios en las cúpulas de los partidos. Unos son más responsables que otros, aunque todos lo somos, militantes de base, votantes y ciudadanos, por acción y/o por omisión. La política ha de dejar de estar en el "estado del ridiculo" para volver a estar en el estado de lo posible .Ese papel regenerador le corresponde a la izquierda y a la progresía plural y democrática (llamadla como queráis). Los ciudadanos estamos vigilantes y atentos. Pero hay que hacerlo bien, generar un auténtico debate social (no una campaña de marketing como las de costumbre), transparente y abierto, escuchar mucho y recuperar alianzas con la juventud, sectores productivos, pequeños empresarios y con el mundo de la cultura que huyo temeroso y escandalizado de ser instrumentalizado y solo reconocido como ocasional amplificador. El debate ha de ser más social y ciudadano que organizativo y militante, toda aportación es necesaria, debe significar un auténtico rompeaguas en la definición de los modelos de partido y no limitarse a exponer competitivamente superfluos documentos, poco innovadores y hechos con molde. Ahora toca hacer política de verdad más que tacticismo y algebras Chauchesquianas. Si lo que se pretende es cambiarlo todo para que todo quede igual, vamos listos. Si esta es la intención, peligra seriamente el sistema de partidos e incluso nuestra democracia. La responsabilidad es grande, aunque, eso sí, puede que igualmente algunos se auto engañen una vez más, limitando o cerrando mal los debates o celebrando futuras primarias o procesos electorales internos con falsas y engañosas intenciones terapéuticas.Si es así el rival y su alternativa será esta vez con toda probabilidad el inefable Sr Cuesta, del bodrio televisivo ese, “aquí no hay quien viva”, para ocupar su puesto en “Esta, nuestra comunidad” y mucho me temo que lo más posible es que gane el.El tamaño de internet. La #revolucion2.0 sabe que herraminetas usaro a lmenos lo parece


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