Su vida la ha dedicado exclusivamente a cuidar y atender a mi padre
y a sus tres hijos, Eulalia, Rosa
Anna (Anna) y a mi. Quien la conoce sabe
bien que es una mujer muy dulce, atenta,
amable, alegre, muy educada, nada chismosa ni entrometida, sacrificada, algo
sumisa y con un fino sentido del humor. Hace ya diez años
que enviudó después de pelear tenaz y muy sacrificadamente contra
la larga agonía de mi padre, conjuntamente
con mi cuñado Alex, que actuaba
por “delegación” de mi hermana Anna
y por mi, que tuve que tomar las riendas de la situación las 24
horas de todos aquellos largos y durísimos
días, hecho que me provoco después del óbito de mi padre una hospitalización de 21 días a causa de unos terribles cólicos vesiculares
producidos por el stress. Eulalia ya entonces apuntó maneras
y no colaboró en nada en ese difícil trance familiar, salvo si no se trataba de velar
por sus legítimos derechos
como heredera de mi padre, se limitó a llamar por telefono y hacerles cuatro visitas de diez minutos en cuatro terribles meses. A lo largo de estos diez años mi madre
ha vivido con la
dignidad que le corresponde, o al menos
eso he intentado y he tenido como
una de mis prioridades durante todo este tiempo, testigos hay y
muchos de esta realidad. De un tiempo a
esta parte la situación se ha complicado, “el doctor alemán” se ha
incorporado a nuestra vida cotidiana y mi madre
poco a poco va dejando de ser la
que fue con el consiguiente aumento de
la necesidad de velar por ella y sus necesidades, acompañarla y darle todo el cariño
posible.
Esta situación no es excepcional, hay
miles de familias que afrontan la
visita del inefable “matasanos alemán”. Lo excepcional y más grave de mi particular situación es el absoluto
desentendimiento de mis hermanas... Nunca imaginé que ellas actuaran como lo están haciendo, siempre las tuve
por personas responsables y con
el componente humano adecuado, a los tres nos educaron
bajo los mismos valores y principios
y no hay razón objetiva que justifique
dicha actitud. Mi hermana mayor Eulalia, once años mayor que yo, no ve a mi madre des de hace
aproximadamente un año, cuando celebramos su 91 aniversario y
Rosa Anna desde el mes de
noviembre, sus únicas contribuciones son
en fiestas y saraos pero nunca para los duros temas cotidianos o para asistirla. Mª
Eulalia, persona que tiene por costumbre
no afrontar nunca las graves situaciones y adoptar una actitud tipo “avestruz” en esos casos escudándose
siempre en superfluas excusas que falsamente
le tranquilizan la consciencia y que solo se cree ella. Debe
haber visto a mi madre unas cuarenta
veces en los últimos diez años, nunca la llama y nunca se preocupa por si necesita algo, por
mucho que la presionen su hija y su marido
para que modifique su actitud. Se limita a organizar una gran comida el día de Reyes, asistir a la que organiza nuestra
otra hermana por Navidad (comidas a las
que este año me negué a asistir con mi madre a sugerencia de ella misma que en
un momento de lucidez me dijo muy enfadada un dia queno pude más y me pilló llorando en mi habitacion: -“Un hijo/a lo es los
365 días del año y no solo para
las fiestas, es muy fácil y comodo eso que hacen!”- Error necesario que todavía estoy
pagando), llamarla por teléfono el día de santa Teresa para felicitarla, hacerle
llegar una rosa por Sant Jordi y
aportar durante unos cinco meses las dos hermanas la cantidad de 150€ cada una para sufragar en parte a la cuidadora de
mi madre hace ya
mas o menos un año y después de múltiples
llamadas de auxilio dada la precaria situación económica en que
esta maldita crisis y
mi situación laboral-empresarial y el
hecho de mantener dos casas hasta hace unos meses ( la mía y la de mi madre) me ha situado .
Mi hermana Rosa Anna, un año y dias mayor que yo y que vive a menos de docientos metros de mi madre, es bastante más inteligente y sibilina que Eulalia, ha utilizado durante todo este tiempo al bueno de su marido para dar la sensación de que atendía a su madre, digamos que el bueno de Alex ( cuya madre también recibió la visita del “doctor germano” y se encuentra en un proceso bastante más avanzado y lo lleva conjuntamente cons sus hermanos de forma muy correcta) le ha tocado hacer el "papelón" asignado y de vez en cuando ha llevado a mi madre al podólogo y la ha venido a ver (desde Navidad estas visitas se han terminado como reacción o venganza a la no asistencia a su comida). Anna se limita día si día no a hacer una llamada a las 10 de la noche y preguntarle ¿como estas?, a modo de un viejo y conocido payaso de la tele de hace unos años y su famoso ¿ como están ustedeeees???. Mi madre, la pobre, contesta que esta bien, que cuando los ve, que los quiere mucho y que si necesitan algo…. (El problema es que muchos días mi madre ya ni se acuerda como esta y se olvida enseguida si Anna ha hablado con ella o no). Rosa Anna como gran aportación ha elaborado una especie de agenda-calendario, muy bonita, que mi madre tiene que rellenar con sus cosas y que termino rellenando yo por que ella no puede ya. ¡Encima de ayudar da aun mas trabajo! Las aportaciones de Rosa Anna se caracterizan siempre por ser del tipo en las que pueda lucirse, ser felicitada por lo bonito o bien que trabaja y le hagan subir más aun más su elevado ego, pero que en realidad no ayudan ni aportan nada realmente positivo y útil a la durísima cotidianidad que afecta a nuestra madre.
Para mi esta
situación me ha cambiado la vida, la ha empobrecido
en todos sus aspectos: regrese a casa de
mi madre a vivir, trabajo en casa y
despacho con mis colaboradores vía Skype, mi
horario se organiza dependiendo
de las necesidades de mi madre con la
consiguiente merma de productividad y
calidad en mi trabajo en momentos muy
complicados, mi vida social se ha
reducido a la mínima expresión, mi estado financiero se resiente muchísimo en
momentos tremendamente difíciles al yo
correr con todos los gastos hasta llegar a situaciones muy peligrosas . Dada la
tremenda crisis me he visto
en la necesidad de reducir los días que una
asistenta viene a ayudarme por lo consiguiente mi agotamiento físico y psíquico es
tremendo y mi salud se resiente mucho... no llego a todo , arrastro una tremenda tristeza, me encuentro muy solo y a veces pienso que me estoy volviendo loco o
que me dará un infarto.
Lo peor y más terrible
de esta situación es la triste y solitaria vejez que
le están dando a mi pobre madre, y que en absoluto se merece, además de los entrañables
momentos que se están perdiendo y que son
inevitablemente los últimos. Solo tres veces de las que se ha ido de vacaciones no fue con migo ( fue tres veces unos días a casa de su consuegra
en Banyoles – Hicieron un "pack" dos por una -Eulalia ni ha tenido encuenta esta posibilidad-), ni la llevan al
medico, ni se preocupan, ni la sacan a
pasear algún domingo, ni preguntan
si necesita algo, ni se interesan , ni contribuyen economicamente, ni conocen a la persona que me ayuda y la cuida y
sobretodo, no le dan el cariño
necesario y merecido. Esa actitud
es profundamente cruel e injusta con
ella.
Creo sinceramente que desconocen el real estado de su madre ( virtualmente es imposible hacerse a la idea y hay que poner interés, verlo, convivirlo o querer escuchar), creen que esta mejor de lo que realmente esta, pero también creo que o tienen miedo de la realidad ( yo estoy aterorrizado pero…) o les importa bien poco como esté, los hechos lo demuestan y la realidad la que es y es tozuda. ¡No me puedo ni imaginar de que pasta estan hechas!
(Tengo algunas dudas de que sea correcto o no publicar esto en mi blog, es demasiado privado posiblemente. Uno no
pretende para nada dar pena solo se harta a veces de ser políticamente correcto y necesita
acciones “terapéuticas” o simplemente se acoge a el legitimo derecho a la pataleta)
