El último texto que coloqué en mi blog, bajo el título de “ donde estas Masiosare” causó, como era de esperar, algún revuelo en mis lectores mexicanos. Algunos, los menos, ( también era de suponer) me felicitaron y me dieron la razón , parte de ella o puntualizaron. Otros , los más, me criticaron y se enfadaron, incluso recibí algunos insultos y acusaciones de mal mexicano ( hecho que confirma de cierta manera la teoría expuesta). Hoy quiero complementar ese escrito con dos ejemplos muy claros que me gustaría exponer para ampliar y documentar esa reflexión.
En el primer caso, un muy buen amigo mío , mexicano , culto , con varias carreras ( de esas vocacionales), muy bien cualificado y libre pensante, se ha visto obligado a quitar de su blog , por fundamentados temores a perder su trabajo, un texto que critica contundentemente la posición de la iglesia católica sobre el uso de preservativos expresada por el obispo de Roma en su última visita “proselitista” para unos o “ecuménica” para otros al Camerún. Mi buen amigo , me ha autorizado a reproducir ese texto e incluso a citar su autoría, cosa que como comprenderéis haré a medias, por la seguridad de buen mi amigo. Uno puede estar más o menos de acuerdo con sus planteamientos ( Yo lo estoy al 100%) pero lo más grave es que en pleno siglo XXI se le pueda calificar de hereje y que corra el riesgo de represalias laborales por simplemente ejercitar su derecho a la crítica y ejercer su legitima libertad de expresión con mayor o menor gracia.
"Qué triste, pero hube de quitar el articulo momentáneamente frente a una familia que se me echó encima por hereje, pero sobre todo porque vi que lo había enviado a mi directora de….., donde su lectura habría sido catastrófica para mi, en lo laboral. Ya le encontré otro foro, que es el periódico Reforma, y luego, ya mas calmas las aguas, podre republicarlo en el blog.... mientras tanto, si tú lo quieres difundir, adelante!! Un abrazo Xavi"
"Diablo materializado y tormentos eternos a quien no la siguiera. Por eso Benedicto, entre sus grandes aciertos, ha eliminado recientemente el tan querido Limbo, lugar al que iban sin sufrir los no bautizados. Ah, y también nos aclaró hace poco que el Infierno sí existe, y que es un lugar material (¿?) de sufrimiento eterno. Resulta curioso, pero este Papa, al ir en contra de lo establecido en el Concilio Vaticano II (que suavizaba las cosas y pugnaba por modernizar a la iglesia), resulta ser más bien un "anti-papa"; Juan Pablo II, el político, debe estarse revolcando en su tumba de mármol de Carrara al ver cómo su sucesor -por cierto, autor del Nuevo Catecismo que hoy rige a los católicos- destruye el ecumenismo que él planteaba y hace retroceder a la institución con ideas aún más reaccionarias y radicales, como prohibir el uso del condón (J.P. tampoco lo admitía, es verdad), y peor aún, satanizarlo entre los no creyentes como medio para detener el contagio del Sida. Anden pues, no lo usen, sean santos y absténganse del sexo; o bien, utilicen el bien amado y moral Método Billings. De ser así, pronto habrá en el mundo tan pocos católicos que ser Papa será como ser un diputado del Partido Verde en el Congreso, pero no importa... Benedicto para entonces habrá inaugurado una sucursal del Infierno, que tal vez él mismo dirija, y todos podrán estar, aunque apretados, juntos por toda la eternidad.
Bien decía la sabia Mafalda: "Esto no es el acabose, sino el continuóse...". En nuestras manos está terminar con estas ideas arcaicas y peligrosas de viejitos megalómanos de pasado y presente oscuros."
El segundo caso , es más teórico, algo más académico. El viernes pasado tuve la ocasión de escuchar un magnifico programa de radio “Hora 25 Global “ en la cadena SER ( principal cadena radiofónica de España) Dirigido por la Periodista Angels Barceló que trataba monográficamente el tema de la corrupción en el mundo y muy especialmente en Latinoamérica. Dicho programa tiene como colaboradores habituales a muy importantes personajes pensantes de la vida social , económica, política y cultural de la península ibérica y de toda Latinoamérica, tales como Monsiváis, Krauze , Lagos, Gonzalez o Estefania entre otros. El programa , que podeis oirlo aun por internet (http://hora25global.com/noticia.aspx?id=776421) y que se emite tambien en algunas emisoras de toda Latinoamérica ( entre ellas de Mexico) fue francamente ilustrativo sobretodo la intervención del Sr. Bernardo Kliksberg. Asesor del PNUD/ONU para América Latina, en la que el Sr. Kliksberg acertaba, a mi modesto modo de ver, plenamente en el diagnostico de las causas que provocan la corrupción generalizada en la mayoría de los países de Latinoamérica y que , sin darme cuenta, al escucharlo me transportó automáticamente de mi domicilio en Barcelona a mi muy querido México pero tristemente ya no tan lindo.
Corrupción. Más allá de los mitos
Bernardo Kliksberg. Asesor del PNUD/ONU para América Latina
Los costos económicos de la corrupción son altísimos, y los pagan finalmente los consumidores y los contribuyentes. Destruye la confianza, elemento clave de la economía. Socava el sistema de valores morales y crea nihilismo en los jóvenes.
Hay varios mitos respecto a ella que correspondería revisar en América Latina:
Primer mito. La corrupción es esencialmente pública. El caso de Siemens, y múltiples otros similares como, entre otros, la quiebra del principal banco privado dominicano hace algunos años, que absorbió recursos vitales para el país; el soborno comprobado realizado por ejecutivos de una transnacional líder en Argentina para vender masivamente informatización al principal banco público, han mostrado que la corrupción no es sólo pública. La corrupción corporativa es parte importante del problema global. En los hechos, los esquemas de corrupción suelen entrelazar a ejecutivos públicos y privados.
Hasta 1999 en que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) penó la corrupción, el código fiscal alemán, entre otros, permitía la deducción de los sobornos como "gastos de negocios". El Pacto Global de la ONU terminó de oficializar a la corrupción como tema para la empresa privada en 2004, al agregar la lucha contra ella como décimo principio de su Código de Responsabilidad Social Empresarial.
Segundo mito. La corrupción se concentra en las coimas que los ciudadanos pagan a funcionarios. La coima en los países de Suramérica, la mordida en México y otras similares son claras expresiones de corrupción que deben ser combatidas y erradicadas. Sin embargo, los costos mayores los paga la sociedad en las grandes operaciones de colusión económica, entre empresas y funcionarios, como los que se han dado, entre otros, en el mercado de armas y en otras formas de corrupción más silenciosas. Entre ellas, las connivencias entre el crimen organizado y miembros de la policía, la influencia sobre el sistema judicial, los crímenes medioambientales.
Uno de los grandes temas que surgen cuando se eleva la vista de las coimas es el de la transparencia de la financiación en los procesos electorales. En un incisivo estudio de Ethos y Transparency International en Brasil al respecto (2008), más de 2/3 de las empresas firmantes del pacto por la integridad y contra la corrupción consideraron sobre esta estratégica cuestión que "las empresas deben apoyar iniciativas de la sociedad civil que monitoricen la financiación de la política", "las empresas deben revelar sus donaciones políticas al margen de lo que hagan los partidos y los candidatos", "las empresas solamente deben apoyar candidatos comprometidos con la divulgación de las donaciones".
Tercer mito. La opinión pública latinoamericana es pasiva frente a la corrupción. Está sucediendo lo contrario. El latinobarómetro y la encuesta mundial de valores muestran un rechazo generalizado, una enorme indignación por la impunidad y la exigencia creciente por respuestas contundentes.
Cuarto mito. La corrupción es un tema básicamente policial. Una investigación de la Universidad de Harvard muestra que es mucho más complejo. Trató de medir en 100 países con qué causales estaba más conectada. Las correlaciones econométricas identificaron que la principal eran los niveles de desigualdad. Cuanto mayores son las asimetrías en una sociedad, élites reducidas tienen el control de las grandes decisiones económicas, de los recursos, de la información, y las grandes mayorías tienen grados mínimos de información y de participación real. En esas condiciones hay, según los investigadores, "incentivos perversos" para las prácticas corruptas, porque los grupos de alto poder no tienen control y pueden actuar con impunidad. La corrupción, a su vez, aumenta la desigualdad. Se ha estimado que un aumento de un punto en el índice de corrupción hace aumentar el coeficiente Gini de desigualdad en 5,4 puntos.
Cuanto más equitativas las sociedades y mayor la participación de las mayorías, en educación, salud, información e incidencia en las decisiones, mejor podrán vigilar, y protestar, y menor será la corrupción.
Estos resultados son particularmente significativos para América Latina, por ser la región más desigual del planeta. Uno de los costos silenciosos de la desigualdad son los incentivos para la corrupción.
¿Cómo combatir la corrupción en la región? Mejorar la equidad y superar los mitos señalados, y otros, profundizando sobre sus causas, son recomendaciones básicas.
Junto a ello son imprescindibles vigorosas políticas de reforma y fortalecimiento del poder judicial, apoyo a la profesionalización de las instituciones policiales vinculadas con la investigación de estos delitos, establecimiento de instituciones reguladoras sólidas y dotadas de capacidad técnica efectiva, gestión activa para la recuperación de activos en el exterior. Después de largas gestiones, el empobrecido Haití acaba de recuperar varios millones de dólares que la dinastía Duvalier había depositado en cuentas suizas.
Una clave para enfrentar la corrupción es ampliar las posibilidades del control social. Ello significa, entre otros aspectos, maximizar los grados de transparencia de la gestión tanto pública como privada e instalar mecanismos institucionalizados de participación continua de la población. Son significativos los resultados logrados con desarrollos en los que América Latina fue pionera en los últimos años, como el presupuesto municipal participativo de Porto Alegre, que se ha convertido en una referencia mundial en la materia y se ha extendido bajo diversas fórmulas a centenares de ciudades de la región. La apertura plena de los presupuestos, su análisis por la ciudadanía, su selección directa de prioridades, la rendición de cuentas, generaron una gestión local muy mejorada y redujeron sensiblemente los niveles de corrupción y de clientelismo.
A todo lo anterior deberá sumarse trabajar en la familia, la educación y los medios masivos para fomentar una "cultura de la transparencia y la responsabilidad". Ambos significan que el otro importa. La corrupción es lo contrario: egoísmo maximizado. En los noventa, en Argentina, donde este año se están llevando adelante 15 procesos judiciales contra políticos, ex funcionarios, empresarios y banqueros de esa década, algunos sectores de la población llegaron a invertir los valores. Los funcionarios y empresarios que robaban cubriendo sus operaciones eran percibidos como "unos vivos"; los que no lo hacían, "una especie de idiotas". La década de políticas ortodoxas extremas destruyó parte de la clase media y de las oportunidades para la mayoría de la población en ese y otros países de la región, pero, además, erosionó profundamente los valores básicos.
Las sociedades reaccionaron, pero hay que continuar trabajando ese plano fundamental. Los países que encabezan la tabla mundial de integridad, como los nórdicos, tienen altos grados de equidad, instituciones sólidas, un poder judicial ejemplar, pero, además, la cultura rechaza a los corruptos, son "parias sociales". La ilegalización "cultural" además de jurídica de la corrupción es la doble batalla a dar.
La investigación de Harvard es alentadora, concluye que "después de todo, la corrupción no es un destino".
Seguro que seguiran los insultos, pero.... es lo que hay!!!














